Un misterio con vencimiento
LA TRADICIÓN DICE QUE VER EL VESTIDO DE LA NOVIA ANTES DE LA BODA TRAE MALA SUERTE. En mi caso sería un poco peor, si lo veo Sofi me mata. No soy muy fanático de los misterios. Sí, amo escribir historias de miedo, pero no soy bueno para soportarlo, tengo que acabar con la intriga lo más pronto posible. Por suerte, este secreto tiene fecha de caducidad: En ciento noventa y dos días, nueve horas, trece minutos y diez segundos se me irá la ansiedad.
Llegó a casa desde China hace más o menos dos años. Es, por
lejos, la mejor compra que hicimos por la plataforma de Ali Express –no, no es
publicidad, o al menos no nos pagan lamentablemente–. Salió unos siete mil
pesos que, si bien era un dinero importante, distaba mucho de los treinta mil o
más que querían cobrarnos por acá. Aparte, es hermoso, con muy buenas
terminaciones –según me dijeron–. Y si bien quiero verlo desde el momento en
que llegó a casa, queremos mantener la tradición y tengo que esperar hasta el
gran día. Aunque, obvio, la tentación es grande. Además, el armario donde está
guardado queda justo a mis espaldas cuando estoy trabajando. Tendría que darme
vuelta y estirar un poco el brazo para provocar el caos. Pero no me va a ganar
la tentación, quiero cumplir con la tradición, seguramente sea una de las pocas
que llevemos a cabo por culpa de la pandemia. Con las restricciones actuales,
muchas costumbres deben ser reinventadas o eliminadas del cronograma. Una
lástima, pero es la situación que nos tocó atravesar, y estamos más que
dispuestos a adaptarnos antes que morir en el intento.
Lo único que veo como punto muy negativo es la falta de la
sesión de fotos preboda que tenía ganas de hacer. En ella, Sofi tendría que
usar el vestido y yo el traje o esmoquin –aún no me decido– para realizar un
álbum en algún lugar bonito y romántico. Ahora se me ocurre, en cambio, hacer
las fotos después de que pase el evento. Volver a usar esa ropa especial es una
hermosa manera de revivir un día tan especial. Me doy vuelta a mirar la puerta
del armario. Si tan sólo estirara la mano…

Hermoso remato Jesus muy intrigante y reflexivo, no veo la hora ,los dias,los minutos para el gran dia !����
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