Recuerdo de una noche de verano

ESTE POSTEO ES UN FLASHBACK. Ya saben que nos vamos a casar. Ya saben más o menos cómo nos conocimos. Ahora les falta saber cómo nos comprometimos, algo sin lo cual no habría boda y, por ende, tampoco habría blog.



Tomamos la decisión entre los dos. Las cosas importantes siempre las elegimos juntos, ¿y casarnos no es acaso la elección más importante? No fue una sorpresa que se diera de esa forma, era muy lógico de hecho. Lo único malo de esto es que no hubo una propuesta. Bueno, sí hubo, pero no de la manera convencional. No estuve de rodillas, no hubo anillo con diamante, no hubo lágrimas…En realidad, eso último sí hubo, lloramos bastante a pesar de ser algo que ya sabíamos los dos.

Lo primero luego de la idea fue comprar los anillos de plata. Tardamos unos largos días en decidirnos, en parte nos sentíamos avergonzados. Era algo nuevo, el primer paso de una gran aventura. En la joyería nos entregaron el par en un estuche hermoso de color azul, estuche que se convirtió en un recuerdo que guardamos con mucho cariño. Forma parte del cofre especial de Sofi, una pequeña caja de madera muy valiosa para nosotros, donde tenemos una pequeña colección de nuestra historia. Es una manera más elegante que la que había elegido yo para guardar mis pequeños tesoros, una bolsa de plástico azulada semitransparente. Y mientras ella resguarda los primeros guantes que usó el enano apenas nació, yo por ejemplo tengo tickets de compra de nuestras primeras citas.

En cuanto tuvimos los anillos le pusimos fecha y lugar al compromiso. Fue un 14 de Febrero, NUESTRO día de los enamorados. Cenamos en un restaurante cerca de casa al que nunca habíamos ido y ahí hicimos formal la propuesta. Nos pusimos los anillos el uno al otro y sellamos una promesa que vamos a cumplir este año. Esa noche, con alguna que otra lágrima todavía en los ojos, terminamos de comer nuestra pizza y volvimos a casa como futuros esposos.

Tenemos la idea de casarnos desde entonces, pero la economía familiar estaba muy alejada de la posibilidad de poder de llevar adelante semejante proyecto. Después de ahorrar, esforzándonos mes a mes, estuvimos en condiciones. Y ahí fue cuando apareció el coronavirus. Y lo que estaba empezando a tomar forma, se quedó congelado, con puntos suspensivos que no sabíamos cuándo íbamos a poder retomar. Ahora ya tenemos experiencia, ya sabemos cómo hacerlo y vamos a lograrlo.

 

P.D.1: El restaurante donde nos comprometimos cerró a causa de la pandemia. Cuando lo vi me sentí triste, como si una parte de mí, de nosotros, se hubiera quedado allí para siempre.

 

P.D.2: Quiero creer que crecí (no que engordé) y el anillo de compromiso me va MUY ajustado. Uso este posteo de recordatorio para no cometer el mismo error, y pedir el anillo para la boda un poquito más grande que el de plata.

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