Desapareció una tarde

 

Salimos de casa en un día atípico, un viernes feriado que me alejó de la computadora del trabajo y me acercó un poco a la luz del sol. Acompaño a Sofi al trabajo, pero entre nosotros hay algo más. Aunque no tiene vida es el centro de atención de los dos. Vaa envuelto en dos bolsas, una blanca y otra negra, con el objetivo de que escapara a mi mirada. Su contenido no era un secreto absoluto para mí, sin embargo, jamás puse mis ojos en él. Envuelto tanto por las bolsas como por mi curiosidad, va su vestido de novia. Al salir del trabajo, Sofi iría con su mamá y su hermana a que le midieran el vestido para realizar los ajustes necesarios. Era un día especial. Un día en que el vestido se fue de casa y no volvió.


De más está decir que soy un inexperto total en esto del casamiento. En mi imaginación sólo le iban a tomar medidas, decidiendo qué arreglos hacer y donde ajustar, y volverían a casa con él. Nada más lejos de la realidad. De hecho, ahora que lo digo suena ilógico, pero para mí no existía esa posibilidad. Por eso, que cruzara la puerta con nada más que su mochila fue una gran sorpresa. Un enorme signo de interrogación apareció en mi mente, se apoderó de ella y echó raíces. Mi cerebro se deshizo de los falsos intentos de ver el vestido, las bromas sobre ese tema fueron reemplazadas por preguntas que no tardé en formular. En realidad, quería saber dos cosas, dónde estaba el vestido y por qué no estaba en casa. La cercanía con la fecha de la boda era algo que se me había pasado por alto. Fue ahí cuando me di cuenta que faltan menos de dos meses. El tiempo pasa volando y no soy consciente de él.

En mi cabeza me imagino un vestido siendo descuartizado y me provoca una sensación parecida al pánico. Recupero la calma al pensar en mi traje. Si bien todavía no lo compré, lo tengo elegido y me está esperando en Capital Federal. A pesar de no tenerlo me tranquiliza saber que es algo que está definido. Había sido un gran problema y me costó mucho decidirme por un diseño. Era una de las grandes responsabilidades que tenía para el casamiento. Ahora, lo siguiente que tenemos en la lista es la música. Siendo alguien que prácticamente no escucha música, es una misión imposible. Por suerte para mí Sofi es una experta, y el enano ayuda diciendo cuáles les gustan. Hasta ahora no rechazó ninguna, pero no sé qué tanto cuenta su opinión, porque estoy seguro de que si le pregunto elegirá temas virales de TikTok. Nuestros próximos días serán escuchando canciones y aumentando poco a poco la ansiedad.

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